• David Lynch

Contrato más allá del objeto social: ¿nulo o exigible?


Podría ocurrir que creemos que hemos realizado un contrato que nos traerá muchos beneficios económicos, por el cual nos sentimos felices al respecto, sin embargo, nos damos cuenta de que el contrato no se encuentra relacionado con el objeto de la empresa con la que contratamos y no sabemos que sucederá o que el dueño de la empresa ya no quiere reconocer el contrato firmado por el representante, aludiendo que esto no tiene nada que ver con el fin de esta ¿Qué podemos hacer?


Para obtener la respuesta al respecto primero tenemos que identificar la acción realizada por el representante.



Los actos más allá del objeto social

Los actos – contratos en general – realizados por algún representante de la empresa, con las facultares de representación correspondientes, que excedan el objeto social de esta son conocidos como los Actos Ultravires. Esta es una de las locuciones latinas que subsisten en el tiempo.


¿Qué es el objeto social?

Ahora que sabemos esto, tenemos que saber a qué se refiere con el objeto social. Es así que al momento de formar una empresa se deberá de poner en el objeto social a que se dedicará dicha empresa – siempre deberá de ser un fin lícito y concreto – y por lo tanto también se tendrá que colocar que otros actos realizará con el afán de lograr el objetivo principal.


¿Las empresas tienen límites?

Se podría decir que de cierta forma las empresas están de alguna u otra manera limitadas, no son libres como lo sería una persona de carne y hueso, pese a que estos según una ficción del derecho, poseen su propia autonomía.

Al mismo tiempo, las empresas dotan de facultades a determinadas personas para que estos firmen contratos en nombre de esta.



Entonces, ¿qué sucederá con el contrato firmado?

La ley nos menciona que la sociedad se encontrará obligada con quienes sus representantes – con las facultades correspondientes – hayan contratado y con los terceros (siempre deberá de haber buena fe por parte de los que contrataron con la sociedad).

Esto nos da a entender que, si se contrató con una persona que no poseía las facultades correspondientes, el contrato se devengaría en nulo. Aquello es un castigo a la negligencia de la persona que contrata, puesto que debió de verificar los poderes de representación que poseía la persona con la que contrataría.


Lynch Contadores

www.lga.pe

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